Un QR en caja, un mensaje, una visita. Cada cliente fideliza desde el chat que ya tiene abierto.
Un click. El QR queda asociado al programa y al operador autenticado. Aparece en pantalla con cuenta regresiva.
WhatsApp se abre con el mensaje listo. No copia, no instala, no se registra. Solo aprieta enviar.
La pantalla de caja cambia sola a recibido. El cliente ve su avance en su tarjeta digital.
Visitas necesarias, premio, ventana mínima entre visitas. Sin tocar código.
Una pantalla, un QR, un estado. Cero fricción para el operador.
Visitas, canjes, clientes, perfiles completos. Lo importante a la vista.
Cada premio es un código verificable en caja. Imposible duplicar.
Admin gestiona, cajero opera. Sesión real por persona.
Toda acción sensible queda registrada. Útil ante incidentes.
Caja, panel y portal del cliente comparten ADN: jerarquía clara, mucho aire, datos legibles. Diseñado para no estorbar.